A partir del minuto 13:37.
Blog de José Mª Milagro-Artieda dedicado a dar cuenta de sus obsesiones (no solo literarias) y cualquier otro tipo de sandeces más o menos interesantes.
sábado, 25 de mayo de 2024
sábado, 18 de mayo de 2024
lunes, 6 de mayo de 2024
sábado, 4 de mayo de 2024
lunes, 1 de abril de 2024
PRESENTACIÓN DE "MAREA DE MI TIEMPO" EN ZARAGOZA
Ya hay fecha para la presentación en Zaragoza de "Marea de mi tiempo", XXXIII Premio Santa Isabel de Aragón de Narrativa. Tendrá lugar el miércoles, 8 de mayo a las 19:00 en el antiguo Salón de Plenos de la Diputación Provincial de Zaragoza (entrada por C/ Cinco de Marzo, nº 8).
Presentará la novela Luis Álvarez Falcón, profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza.
Espero veros por ahí a todos los que podáis. Me encantará saludaros y charlar un rato (prometo ser breve).
lunes, 15 de enero de 2024
ENTREVISTA PARA ANTENA ARAGÓN DE TARAZONA
el 23/12/2023.
https://www.facebook.com/share/p/CMX4YnJpU8FuTXbH
(La entrevista comienza a partir del minuto 11:45)
viernes, 17 de noviembre de 2023
La noticia, en el Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, Europa Press, La Vanguardia, La Noción y el Ayuntamiento de Tarazona, que vienen a reproducir la misma nota de prensa de la DPZ. También en la página de la Asociación Aragonesa de Escritores y Europa Press.
https://www.lanocion.es/aragon/20231116/la-dpz-concede-el-xxxiii-premio-santa-isabel-20506.html
https://www.facebook.com/asociacionaragonesaescritores/?locale=es_ES
jueves, 16 de noviembre de 2023
"Marea de mi tiempo", premiada en Zaragoza (y 2)
¿Y de qué trata la novela? Esta es la sinopsis que solía mandar a las editoriales cuando aún pensaba que tenía posibilidades:
"José Miguel, profesor de mediana edad casado con Miren, desempeña con escaso entusiasmo un cargo directivo en su instituto de Madrid. Lo que realmente le interesa es escribir. Cuando arranca Marea de mi tiempo imagina a Marisa Genzor, protagonista de Los halladores, la novela cuya redacción ha iniciado poco antes. En los meses que suceden veremos cómo esa novela se intercala con su vida cotidiana, más azarosa e interesante de lo que en un primer momento podría parecer.
Porque José Miguel mantiene en paralelo una relación con Adriana, joven profesora de violonchelo, mientras busca cómo recomponer su decaído matrimonio con Miren. Llevar a buen puerto ambas relaciones no parece fácil, por lo que a menudo se refugia en el mundo paralelo de Los halladores, historia que parece a ratos replicar la suya propia o en otros desmentirla con ironía.
Más aún, su hija Oihana, su ojito derecho, ha ido a estudiar diseño en Barcelona. Constantemente es motivo de preocupación para ambos padres, pues parece que ha comenzado a salir con un profesor de la Escuela varios años mayor que ella, y Miren no está dispuesta a transigir con ello. José Miguel está atrapado en su papel de padre y, a la vez, mediador entre las dos mujeres.
Por otro lado, la jubilación del director de su centro de trabajo le fuerza a tomar decisiones drásticas que afectan a su futuro inmediato: no le queda otra que sucederle en el cargo meses después, circunstancia con lo que no había contado y que le causa no poca preocupación.
¿Y qué hay de Los halladores, la novela que José Miguel está escribiendo? Cuenta la historia de Marisa, funcionaria de la Diputación de Aragón, que es enviada a su ciudad natal, Badacena, a averiguar las causas de un extraño suceso: las tasas de lectura llevan tiempo rebasando todas las estadísticas y, además, preocupa una serie de muertes accidentales sin aparente explicación que vienen sucediendo con insistencia.
Allí se encuentra con Nacho, un novio de juventud, y su pandilla de amigos, que terminan descubriéndole el misterio: don Aníbal Cerrada, un viejo prócer, adinerado y misántropo, ha muerto meses antes, dejando su herencia al pueblo de Badacena. Pero la condición es una sucesión de pruebas a modo de acertijos que deben resolver quienes, nacidos en la ciudad, deseen cobrar su parte de la herencia. Estas pruebas tienen cada vez de mayor dificultad y, al parecer, han sido sembradas de trampas de todo tipo que ya llevan cobradas varias víctimas. De ahí el uso exagerado de las bibliotecas para consultar todo tipo de pistas que conduzcan a la solución, y de ahí también los accidentes, en algunos casos mortales, que han llamado la atención de los superiores de Marisa. Esta se une al grupo en busca de las recompensas, que acabará por sufrir los efectos de más de una añagaza, mientras reanuda su relación de juventud con Nacho, tantos años después.
Así, mientras la vida de José Miguel se desborda y, no sin daños imprevistos, logra volver a su cauce, también los personajes de esa novela están sujetos a giros del destino que parecen reflejar irónicamente los de su autor, hasta un final que anuda ambas historias con la misma serenidad que suceden los hechos cotidianos, y también con su misma extrañeza".
miércoles, 15 de noviembre de 2023
"Marea de mi tiempo", premiada en Zaragoza.
miércoles, 3 de enero de 2018
Presentación en los madriles
sábado, 16 de diciembre de 2017
"Lo peor de la lluvia" ya está editado.
Siempre he pensado que, si no se tenía nada que contar, más valía el silencio. Por eso, tras un largo retiro, vuelvo a este blog para anunciar la publicación de mi nuevo libro de poemas "Lo peor de la lluvia".
La editorial Amarante, de Salamanca, ha decidido confiar en mí y editarlo en un tiempo récord. Esperemos que sea bien acogido. Vosotros tenéis la palabra.
Hablando de palabras, la presentación en Zaragoza tendrá lugar el sábado 20 de enero, a las 12:30, en la Librería Antígona (C/Pedro Cerbuna, 25, junto a la Universidad). Estoy intentando embolicar a un excelente poeta, narrador y ensayista local para que me ayude en la tarea. Veremos si se deja convencer.
La presentación en Madrid está todavía en el aire, pero ha de ser sobre esas mismas fechas. Pronto habrá noticias al respecto.
Por si alguien quiere adquirir el libro y regalarlo estas navidades a ese cuñado que no le cae bien, dejo este enlace:
https://editorialamarante.es/libros/poesia/lo-peor-de-la-lluvia
Y un avance para abrir el apetito:
GRAN ANÁLISIS DEL MOMENTO
y un traqueteo monótono vencido en obsesiones
que no hace tantos años me ayudaba a vencer
la habitual dosis colmada de basura.
Puede ser la abstracción cotidiana de John Ashbery,
esa que te permite creer que estás adentro
en su trama de obviedades tan sagaces,
quizá la prosa adormilante de Heidegger,
qué voy a hacer, me encanta ser alumno
de un escalpelo hundido hacia la nada,
o a veces la suavísima locura Kawabata,
la cosa es que esa lluvia resbala sobre el pelo,
moja la nuca, enfría la corteza sensible
hasta querer derretirse de prosodia feliz,
pero no hay átomo honrado que penetre;
entendámonos bien, las páginas cepillan
con gran clase mis más toscas rebabas
y a veces imagino ser un todo con orbes tan vibrantes,
pero el día se oscurece de repente, caen mucosas
prendidas de las ramas y estremecen al pobre
caminante tras su perro, siempre engañado
domingo, 31 de enero de 2016
Paletos
Estos días me está pareciendo que este país anda bastante verde en cuestiones políticas. Si se trata de interpretar los resultados de las elecciones del 20 de diciembre, cada cual tira a su terreno y se oyen y leen las tonterías más extrañas y tesis rocambolescas. Porque, seamos claros: ha ganado el Partido Popular, por mucho que nos duela.
Ahora bien; ya que su líder no es capaz de convencer a nadie para que apoye su candidatura (¿y qué pensaban, tras los 4 añitos que se han pegado?) habrá que dejar que Pedro Sánchez lo intente por su cuenta, creo yo.
Pues no. Que si líneas rojas, que si gobernar con extremistas está muy feo, que si los barones por un lado y la fémina barona por otro, que si se consulta a la militancia pero no va a vincular a la Ejecutiva, que si el congreso para elegir candidato se quiere adelantar todo lo posible...
En cualquier otro país europeo es de lo más normal formar coaliciones de diverso pelaje para llegar al gobierno. Que se lo digan a los italianos o a la Merkel, por ejemplo. Ahora mismo tienen que están partiéndose de risa con las memeces que se dicen en España. Y todas, con la mayor seriedad del mundo, como si nos fuera la vida en ello, que ya sabemos cómo las gastamos por aquí.
No soy yo muy defensor de Sánchez, ya conocen mi predilección por Madina, pero ya que ha llegado hasta este punto, ¿por qué no dejan que intente algo, cosa que tiene bien difícil, y luego ya veremos?
En cualquier caso, se podían ir yendo todos a hacer puñetas, paletos, que son unos paletos.
martes, 12 de enero de 2016
DAVID BOWIE - PINUPS
jueves, 7 de enero de 2016
Y realidad
Hace cosa de dos meses anunciaba en este blog los peligros que acarrea toda utopía. Parece mentira que, tras las aberraciones del siglo XX, la gente todavía se trague el cuento de Caperucita Roja, pero es así. Cualquier charlatán con ansias de poder incontestable es capaz de embaucar a millones de personas, algunas de las cuales se suponen juiciosas y cultas. Sin duda, los humanos somos idiotas.
Lo primero, desde luego, es deshacerse de Artur Mas, un individuo tóxico, como lo calificaban hace unas semanas, que es capaz de dividir todo lo que toca en su afán por permanecer en lo alto del poder. Un tipo pernicioso para su partido, para Cataluña y España entera, sin duda.
Luego, esperar que su contrapartida nacional (léase Mariano Rajoy) no gobierne y le siga dando excusas al independentismo más alocado para seguir por su senda, que no lleva sino al suicidio.
Ahí me temo que la responsabilidad recae sobre nosotros. Porque, como decía hace semanas en Facebook, ¿en qué cojones piensa ese 27% de votantes que sigue confiando en el PP? ¿Qué más tiene que hacer este gobierno para perder unas elecciones?
Ah, que la culpa es de la oposición. Pues estoy bastante de acuerdo. La delirante ralea socialista (barones y otras hierbas) está para darle de bofetadas. A Susana Díaz la veo bastante incapaz y, desde luego inoportuna por completo. En cuanto a los demás mindundis, que no rascan bola pero se creen con derecho a desgajar el partido, habría que recordarles que los votantes siempre castigan al que está desunido. Más aún, si se trata de la izquierda y tiene al lado una competencia tan poderosa como Podemos.
Pero bueno, me temo que las próximas jornadas nos traerán sorpresas poco agradables. A esperar.
martes, 10 de noviembre de 2015
Fantasías
Cataluña o, al menos, parte de los catalanes, está viviendo estas semanas en una fantasía que insisten en llamar "independencia". Y, como suele suceder con las fantasías, hay un reverso oscuro y unos costes inesperados que parecen inseparables de tamaña dicha.
"Ójala consigas lo que deseas", dice la maldición. Me temo que algo así les va a pasar dentro de poco a estos botarates que, en el plazo de cuatro o cinco años, han girado hacia la ruptura total con la nación española.
Nadie con un punto de sensatez entiende por qué, de pronto, es tan insoportable vivir juntos. Cierto es que los problemas evidentes que aquejan al sistema autonómico y al caso vasco y catalán, concretamente, no se han resuelto con el gobierno de un asno como Rajoy. Al contrario, su táctica de dejarlos pudrirse ha resultado tan nefasta como conveniente para los ventajistas que buscaban ganancia a río revuelto.
Pero eso no obsta para que cualquiera, en su lugar, hubiera intentado fórmulas políticas de negociación, presión o incluso amenaza. En el caso, claro está, de que intentara solucionar algo. Lo que ha hecho un mentecato como Mas, asediado por docenas de casos de corrupción, entre los que destaca la espectacular trama mafiosa de la familia Pujol, es tirar adelante, en la esperanza de enmascarar con la fantasía futura sus vergüenzas presentes.
Ahora mismo, parece dudoso que consiga repetir como presidente de la Generalitat. Los de la CUP se la tienen jurada. Pero es que cualquier otro candidato no va a ser mejor, tal y como están las cosas.
En cuanto a lo que espera a los catalanes, a quienes me resisto a llamar incautos, tras una hipotética secesión (1) para lo cual "se desobedecerán algunas leyes", así como las decisiones del Tribunal Constitucional y cuanto haga falta, es para echarse a temblar.
La desfachatez con que unos representantes del pueblo, que lo son en virtud de una constitución y un estatuto de autonomía, vulneran la misma fuente que les legitima, es presagio grave de lo que podría llegar a ser esa supuesta "república catalana".
Porque no nos olvidemos que el gobierno que salga de las proximas elecciones puede ser más o menos conciliador y dialogante, pero siempre será firme en el rechazo a las declaraciones unilaterales de independencia. Y si esos politicastros se empeñan en hacer lo que les da la gana van a llevar todas las de perder.
Nadie quiere hablar del famoso artículo 155, la suspensión de la autonomía en caso de desobediencia grave. Pero eso es precisamente lo que está planteando el Parlamento catalán, así que...
Fantasías, como decía antes, que van a resultar muy caras para todos. Y me consta que hay unos cuantos sinvergüenzas dispuestos a que los demás sigan pagando sus tejemanejes y corrupciones.
(1) Que se lo han creído.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Llevo unos días atorado...
Otra cosa: he leído "Distancia de rescate" (Ed. Random House) y los cuentos de "Siete casas vacías" (Ed. Páginas de Espuma), de Samanta Schweblin, autora argentina que viene recomendadísima por toda la modernez puesta en el momento y en lo que hay que hacer porque si no, no.
La chica es buena, qué duda cabe. Tiene una prosa ágil, potente, fluida y muy capaz de llevar al lector adonde le interesa. Lo malo es que, en bastantes ocasiones, nuestros gustos divergen. Vamos, que me quedo como estoy. No acaba de calar hondo lo que propone.
Ya me parece patético el que cada vez que surge un escritor con garra se le califique de, pongamos, "el nuevo Cortázar". Eso mismo han dicho de Samanta. Y hay dos problemas: primero, no se parecen demasiado. Segundo, no le llega a la altura del zapato.
E, insisto, es muy buena y me agrada cuanto hace. Pero se recrea demasiado en un mundo propio, obsesivo, asfixiante, que me parece muy bien para una obra. Luego hay que dar alternativas al lector. Y ahí fallamos.
Su novela "Distancia de rescate", por ejemplo, es original en el planteamiento y suficientemente vaga ( y tramposa) para tenerte en vilo un número corto de páginas. No toda la novela, a pesar de que tampoco es larga (124 páginas con letra gordota y espacios generosos). Parece más bien un cuento desmesurado, hipertrófico. Y eso le resta eficacia.
Luego, la vaguedad estudiada de sus personajes y situaciones. El no dar datos suficientes para que el lector se sitúe no siempre juega a favor del texto. Si no sabes en absoluto qué hace la mujer narradora, quién es en realidad su interlocutor ni cómo acaba la historia, a la postre te preguntas por qué sigues leyendo ese ladrillo.
La virtud de Schweblin es que el lector siga atado a la lectura por algo más que disciplina. La debilidad, que no logra ser del todo interesante; simplemente, un texto demasiado oscuro.
No sé si recomendar o no a esta autora. Tiene su valía, ya he dicho que es buena narradora, pero creo que debería articular mejor sus obsesiones. Por el momento, me reservo el veredicto.
jueves, 13 de agosto de 2015
"Kokoro", de Natsume Soseki
Uno es tan idiota a veces que no se lo puede creer.
Viene esto a cuenta de los prejuicios: solo por haber oído a Sánchez Dragó poner a Soseki por las nubes (creo recordar que a un gato suyo lo llamaba así) decidí que tal escritor no podía interesarme. Qué culpa tendría el pobre Natsume de que un occidental lo hubiera "descubierto" y se apropiara de sus méritos, como si pudiera contagiársele el facherío y la soberbia mayúscula del otro por el simple hecho de que lo nombrara. Pero así soy yo: o las cosas me entran a la primera o lo tienen muy difícil.
Pero tengo otra ventaja, y es que soy olvidadizo. Hace un par de semanas pasé por la librería Antígona y adquirí "Kokoro". Nunca en mejor momento. Es una novela excepcional, un clásico. Y no es perfecta: la relación entre un joven universitario y un maduro personaje que es tan interesante como enigmático crece exponencialmente a partir de la segunda mitad del libro.
Esta consiste en una larga carta enviada por Sensei, el mayor, al joven (sus nombres nunca se conocen) explicando los motivos que le han llevado a su suicidio.
Impresionante. Conmovedora. Delicadamente bien escrita. Cómo es posible que con argumento tan elemental Soseki consiga crear una de las mejores obras que he leído en años (a la altura, por lo menos, de lo mejor de Kawabata, que era fiel admirador suyo) sería cosa de maravilla si a estas alturas no hubiera leído unas cuantas obras así de buenas.
En fin, no quiero encomiar más lo que no es ningún secreto, pero puede servir de guía para espíritus perdidos en los soles y las arenas de este agobiante verano. No sean tan torpes como el que suscribe y lean "Kokoro". No se arrepentirán.
La plúmbea ligereza.
La ligereza de estos días de pesadilla que no quiere despejarse me tiene atrapado. Más bien, vegeto a la espera de acontecimientos (algunos, programados; otros, deseados) y leo. Y escribo para rehacer y destruir acto seguido. O sea, que estoy en la línea de salida de cualquier otro verano. La diferencia es que esta vez todavía no me he planteado releer el Quijote. Con el Persiles de hace unas semanas tengo el cupo clásico cubierto.
Esta sensación de interinidad ya la conozco de tantas ocasiones que ni me importa. Sin embargo, no me he acostumbrado a su nervio impertinente. Vuelve a clavarme en el suelo lo mismo que cuando, en mi adolescencia, me veía días y meses encerrado en ese pueblo ardiente y desolado, enfrente del Castellar.
Ahora no es el estar lejos de lo interesante, sino el que no exista, o el tener que habitar agujeros por decreto todos los días varias horas, con esos tedios tan habituales que parecen no acabar.
viernes, 10 de julio de 2015
"Doktor Faustus", de Thomas Mann.
Al menos es la tercera vez que leo esta novelaza y creo que, como suele suceder, he averiguado cosas que no había comprendido anteriormente.
Como todos los buenos textos, me da igual narrativos que de cualquier otro tipo, ha colonizado mi mente durante un par de semanas. He sido Adrian Leverkühn, o el pobre Serenus Zeitblom, el amigo-biógrafo tan devoto como inútil, aunque a la postre sea el único allegado capaz de hacernos saber sobre la vida del compositor genial.
Y no porque Dr. Faustus sea una novela trepidante. En sentido estricto, las aventuras casi no aparecen en las más de setecientas páginas (con letra apretada) del volumen. Y, sin embargo, se hace apasionante. La aventura es intelectual, moral, espiritual, si se quiere. El recorrido vital de un ser condenado por propia voluntad que se despliega con todo lujo de detalles, a veces en escenas brillantes; otras, las más, terribles. Junto con discusiones sobre música, arte, religión, moral o historia que hacen más interesante si cabe la novela.
De hecho, el final de la historia se me antoja algo rápido, precipitado, aunque no puede ser de otro modo. La decadencia final del protagonista está narrada con maestría pero sin exceso verbal, muy al contrario que el resto de su trayectoria.
Esta novela es de las que, abierta por cualquier página, sorprende y encandila a partes iguales, tan bien escrita está.
Y el paralelismo entre la exaltación, primero, y la caída posterior de la vida del músico genial y la evolución de Alemania bajo el nazismo y durante la 2ª Guerra Mundial es un elemento dramático más que da grandeza a una obra ya tendente a lo desmesurado, a la tragedia total.
A menudo leo esta novela como hago con el "Quijote": en verano y a saltos, deleitándome en tal escena, recordando otra que se me había olvidado, como si escogiera en un bol de fresas. Sin embargo, casi siempre acabo por repasar el volumen completo. Una delicia.
domingo, 5 de julio de 2015
Bendecido.
Pocas veces sucede. Nunca en plural, por supuesto. Tengo la firme convicción de que en comandita no puede hacerse nada que funcione como es debido. Y, a menudo, tampoco yendo a mi aire.
Salvo cuando llega la situación de empezar a crear. Entonces sé (porque estas cosas no se analizan ni se barruntan: se conocen al instante) que las potencias están desbordando el cuenco llamado cerebro y que ese rebosar genera inquietudes, dudas, miserias de diverso calado pero siempre imantadas por algo que las hace livianas y fructíferas. Es hora de pasar al lado de la producción. Las demás actividades, si bien permitidas e incluso necesarias, se quedan en el fondo.
¿Sirven de contrapeso? Por supuesto, con tal que no molesten lo que ahora va a acaparar toda mi atención. Y es que pensar en lo ajeno exige siempre un alto grado de introspección.
Así que esta temporada, si no saludo o no respondo a una pregunta o sencillamente me quedo mirando a las avutardas o de pronto cojo un trozo cualquiera de papel y anoto furiosamente cualquier fruslería, no hagáis ni caso. Dentro de unos meses despertaré y volveré a ser el de siempre.


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