viernes, 15 de febrero de 2013

René Jacobs descompone a Haendel.

El pasado domingo hubo concierto de René Jacobs al frente de la Freiburguer Barockorchester, con la soprano Sunhae Im, la mezzo Julia Lezhneva, el alto Christophe Dumaux y el tenor Jeremy Ovenden. Tocaron "Il trionfo del Tempo e del Disinganno", obra temprana de Haendel. 

Pues bien: no me gustó demasiado la orquesta, a pesar de su innegable capacidad instrumental, no me llenó en absoluto la soprano y de Julia Lezhneva, joven estrella en ascenso a la que apenas había escuchado en disco, debo decir que tiene una voz potente pero excesiva, lineal, poco refinada para las sutilezas y adornos del período. Vamos, que salí bastante decepcionado. Comentándolo en el camino de vuelta, la obra no nos había sonado ni a barroco, y es cosa difícil tratándose de una formación reconocida como son los de Freiburgo. "En fin", pensé, "será que no he entendido su manera de atacar la obra, o que no tengo el día fino". 

Dos o tres días mas tarde leo en El País la crítica del concierto por el habitual Juan Antonio Vela del Campo. Para mi sorpresa, es bastante elogiosa. Y destaca con deleite todo lo que a mí me ha parecido horrendo y desnaturalizado. No es por dármelas de nada, pero llevo ya tiempo familiarizándome con barrocos, renacimientos y otras antiguallas para que me engañen con chucherías. Así que lo que no es, no es y nadie puede amañarlo de pronto. 




Pero sigo leyendo totalmente perplejo, hasta que el crítico reconoce que sus autores favoritos son Mozart y Haydn... ¡Acabáramos! Ahora entiendo todo. Lo que le ha complacido tanto es justamente esa falta de sentido estético, digamos, compatible con el barroco. Es decir: que la interpretación plana, rutinaria, zafia incluso, lo era porque habían aplicado un criterio clasicista y convencional a lo que es barroco hasta la médula. 

Con decir que incluso "Lascia la spina, cogli la rosa", una de mis arias favoritas de Haendel, me sonó fatal, como si el torrente de voz de la Lezhneva fuera una especie de panzer arrasando el territorio sonoro imaginado por Haendel, uno puede imaginarse la torrija mental del más bien soberbio Jacobs (1) a la hora de abordar el oratorio. 

Nos vino a la memoria la interpretación del aria por Cecilia Bartoli hace un par de meses y el contraste daba ganas de llorar. Sutileza, potencia, versatilidad, emoción, inteligencia, por un lado, y falta de naturalidad, torpeza, indecisión y poco más que buena voluntad por otro. 

Les dejo la versión de la romana. A pesar de lo tópico que es el asunto, me sigue encantando. No puedo evitarlo. 





(1) Entre otros detalles desagradables, antes de comenzar el concierto se oyó por megafonía su petición de que no aplaudiéramos salvo al final de cada parte del concierto. 
¿Y quién le dijo de antemano que el público iba a aplaudir a tutiplén? Yo, por supuesto, no lo hice. 

jueves, 14 de febrero de 2013

"Intemperie", de Jesús Carasco.




Me estaba oliendo la tostada con el alboroto que se ha producido en torno a Jesús Carrasco y su primera novela, "Intemperie". El tinglado sonaba a montaje descarado de una editorial para lanzar a la próxima vedette de las letras patrias, tal que Monteagudo hace un par de años, Mañas hace ni se sabe cuánto, Ferrero un par de vidas antes, etc. 

Pero en este caso se hablaba de referencias insólitas a estas alturas de la desolación cultural: que si Delibes, que si prosa clásica y deslumbrante,que si el mismo Benet... 

"Esto tengo que verlo yo con estos ojitos", pensé. Y me fui ese mismo domingo a la primera librería guay del centro de Madrid a hacerle sin compasión una apertura súbita (1) que ríase usted del contraespionaje nazi. 

Sin embargo, lo que vi me pareció interesante. Ya leído, tengo que decir que, aunque el estilo de Carrasco es, en efecto, algo tradicional y se remite más a modelos consolidados el siglo pasado que a perspectivas innovadoras, su dominio de la técnica y su capacidad expresiva son fascinantes. 

A veces (no pocas) desagradable, de una crueldad matizada que ahorra al lector lo más áspero, la historia de unos pocos personajes en un paisaje árido y desolado atrapa la imaginación como si se tratara de una suerte de western estepario. 

La odisea del chico y el cabrero viejo que lo recoge y procura que escape del sórdido alguacil alcanza tintes de tragedia clásica. La sobriedad de elementos materiales que muestra el autor contrasta con el vocabulario, tan rico y preciso que a veces resulta algo verboso. Echo de menos, por poner algún pero a esta modélica narración, una cierta continencia que solo proporciona la madurez. Tiempo hay para que Jesús Carrasco pula esos detalles. 


Por ahora, nos ha dejado una historia tremebunda pero ajustada, rica y extremadamente seca, con cuatro elementos narrativos que despliega sabiamente de modo que nunca cansan al lector. Lo material es tan palpable que uno siente con los personajes su misma suciedad, el calor, la sed increíble de esos parajes agostados por una sequía bíblica. 

He disfrutado como hacía tiempo no me sucedía con una novela española. Lo único que siento es que este camino no conduce, a mi entender, a nada nuevo. Pero mientras tanto, no voy a dejar de deleitarme con joyas de este calibre. 






(1) Apertura súbita: Procedimiento para tantear las características de un libro en pocos minutos que consiste en abrirlo por una o varias páginas escogidas al azar (que no contengan demasiados diálogos). Si al leer un par de párrafos todavía se sostiene en la mano, puede ser que. Si no, ni se os ocurra comprarlo. 

jueves, 17 de enero de 2013

Sin complejos va el PP.



En efecto, como proponía Aznar el año 2000, su partido se ha lanzado sin complejos hacia la indignidad más absoluta.

Recordemos, por ejemplo, los casos de Camps, de Fabra (ese que gana la lotería varias veces cada año), la trama Gürtel, en definitiva, que cada día nos trae novedades y de la que todavía no se ha comenzado a juzgar casi nada, el asunto del ático de Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, en Marbella, sobre el que ha mentido reiteradamente y habrá que ver a dónde nos lleva la investigación judicial... 

Más la Aguirre, que se ha ido antes que estallara lo que tiene que salir a la luz, porque la Gürtel muestra ramificaciones extensas en Madrid y fue evidentemente amparada por sus gobiernos, más lo del espionaje en el seno del PP madrileño...

Y, ahora, los 22 milloncejos de nada, por lo menos, que había escaqueado Bárcenas, tesorero que fue del PP y que, para más inri, podría haberse acogido a la amnistía fiscal decretada por el PP. 

Esto es una vergüenza de tal calibre que es difícil calificarlo. 








P.D.: Estoy tan harto, tan asqueado y con tantas ganas de mandar a esta gente a la mierda que últimamente me estoy cabreando con el PSOE por estar todavía tan apoltronado y muerto de reflejos. O toman una postura ejemplar y meten la caña ideológica que hay que meter o se van a ir al hoyo, por mucho que el PP baje en las encuestas. No hay más que ver cómo no remontan, y eso, como estoy harto de comentar, es porque no hay ideas, renovación, voces nuevas. 

Hace falta un cambio radical este mismo año. 


sábado, 5 de enero de 2013

"Democracia", de Pablo Gutiérrez.





Pablo Gutiérrez (Huelva, 1978) ha obtenido un aluvión de críticas entusiastas con su tercera novela, "Democracia" (Seix Barral, 2012). 

Casi todas glosan el estilo arriesgado, su carácter innovador, la inteligencia y visceralidad original de cuanto nos ofrece en esta novela. Brillante, arriesgado, novedoso, diestro, brutal... De todo he tenido que leer al respecto con los ojos abiertos de par en par y la boca hecha aguas. 

Y yo, que soy crédulo hasta el abuso, quería darles el crédito que tan desinteresadas voces me merecen, pero es que no puedo. No puedo. Tengo muy arraigado el vicio de comprobar las maravillas antes de comprarlas al detall. No sea que luego me salgan habitadas por gusano. 

Pues bien: acabo de leer la novela y tengo la sensación de haber asistido a otro de los (demasiado frecuentes) timos que nos proponen cada temporada. En el panorama de las novedades patrias, nada halagüeño, uno se acostumbra tristemente a prever la castaña disfrazada de "lo mejor desde".

Y no quiero decir que "Democracia" sea un desastre. Hay valores innegables en el desparrame de estupideces, citas que el lector no se merece, fragmentos de auténtica narración, de esa de ley que de vez en cuando asoma, medio ahogada entre basurilla con apariencia de modernidad. 

La técnica es de manual (pos)moderno, más vieja que el mundo y nada estimulante. Si acaso, logra despistar un pelín cuando, como sucede con frecuencia, uno pierde la atención sobre lo que acontece bajo su mirada. ¡Ah, sí, que ahora habla de otro personaje! ¿Cómo se llamaba?  Y da lo mismo, pues están escasamente perfilados salvo como estereotipos, monigotes que se mueven sin más lógica que la voluntad de un narrador superomnisciente y más bien petardo.  

Hay escenas descacharrantes, como la persecución de Marco, el protagonista, a su antiguo jefe, un tal Talo, que monta una Lambretta.  O las últimas páginas, que dan la impresioón de haber sido inventadas sobre la marcha para ver si así conseguía acabar la historia, y tal. 

En fin, uno no logra creerse nada de nada. Ni lo "verosímil" ni lo estrafalario. Ni acaba de ver muy bien a qué viene el rollo metafórico-catequésico de Soros y toda la letanía económica que también aparece por ahí. 


Es decir, que no me ha interesado nada de lo que tanto alaban los gacetilleros. Ni siquiera me parece que el argumento ni el estilo estén bien articulados, o que "Democracia" tenga algo que ofrecer a un lector no colonizado por las últimas gilipolleces. Las que dan de comulgar a esos cuatro escritores nacionales que todos conocemos y de los que ya he hablado por extenso en este blog. 

Pero vamos a dejarnos de tontolabas. Creo que Pablo Gutiérrez tiene buenas dotes como narrador. No sé si lo de crear estructuras novelescas es lo suyo, pero debería dejarse de explotar solo fuegos de artificio. No creo que, a la vista de tantos elogios, resista la tentación. Es más fácil tocar temas de actualidad, sea como sea, aunque la historia no se sostenga salvo como tebeo (malo). 

Las peripecias de Marco, tal como las concibe el autor, deberían ser divertidas, estimulantes, servir de motivo de meditación. Y no lo son casi nunca. 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Alguna consideración de final de año. M. Merleau-Ponty.

 
He disfrutado relativamente poco de este otoño que acaba de fracasar hace nada, debido entre otras circunstancias a que por estas fechas el trabajo es excesivo. De todos modos, esta misma mañana he prescindido de gordos y pedreas y me he largado a andar por el campo. 

Había niebla, y no solo en los montes cercanos, por lo que he tardado en reaccionar ante la densidad húmeda de las cosas, su atractivo áspero. Tenía ganas inconfesadas de palpar la textura de la realidad. No me refiero al celofán absurdo que nos recubre a diario, sino de la verdadera juntura por donde aparece el sentido de las cosas. 

¡Vaya! Esto último me ha quedado demasiado Merleau-Ponty. Pero es que las últimas semanas he estado leyendo a (y sobre) el francés en mis viajes diarios en cercanías y me tiene colapsado el cerebro. Por un lado, debido a la dificultad (relativa, no es para exagerar) de entender con seriedad las implicaciones de todos sus planteamientos pero, sobre todo, por la inteligencia finísima que destila en cada comentario, por la belleza de su prosa (a veces carga un poco, pero merece la pena) y por la intuición de que, por una vez, en ese corpus filosófico uno podría habitar sin demasiadas tensiones. 

Pensaba el otro día que quizás sea una de las pocas personas a quienes me gustaría haber conocido. Una lástima su muerte tan temprana, que dejó inconcluso el que podía haber sido su libro definitivo ("Lo visible y lo invisible", Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 2010). 

De todos modos, siguiendo con el paseo en brumas de hace horas, entiendo que los accidentes del paisaje, el camino agradable, la luz extraordinaria que me envolvía, el encuentro casual con paseantes que gustan de charlar brevemente, hacen de estas salidas al aspecto más recio de la realidad algo tan imprescindible como el reverso gastado que nos agobia. 


 Ahora que ya sabemos que no nos vamos a jubilar hasta que estemos lo suficientemente mal para durar unos pocos años y no dar demasiado la lata al contribuyente del futuro, entiendo que más que nunca va a ser obligado escaparse en los momentos de ocio, o crearlos de algún modo. Yo ya me entiendo. Pero las cosas pintan tan mal como se sospechaba, si no peor. Habrá que ir viendo lo que estos animales son capaces de hacer con el mal llamado "estado de bienestar". Y lo que la oposición propone para dentro de tres años, suponiendo que tenga huevos para proponer algo. 

Ya me creo cualquier cosa.  

lunes, 17 de diciembre de 2012

John Cage, por Bertrand Chamayou



Hoy iba de contemporánea (ya era hora, porque entre el barroco y lo de la Batiashvili empezaba a salirme peluca empolvada). Y el concierto ha estado dedicado al centenario del nacimiento de John Cage. 

Muy divertido ver el pianito de juguete con que Chamayou ha interpretado su "Suite for toy piano" (1948) o los diversos vegetales martirizados para deleitarnos con "Child of tree". 

Por cierto, que no conocía la primera suite y me ha parecido bastante buena y no tan ingenua como su instrumento puede hacernos pensar. 

Luego, varias sonatas para piano preparado de los años cuarenta, otras para piano "normal" y esta pieza que les dejo, titulada "In a landscape" (1948), que quizás ha sido la más asequible para el oído no acostumbrado a las repeticiones, disonancias y (a ratos) coñazos de Cage. Que, por otra parte, es imprescindible en la música del siglo pasado. 





Un tanto "new age", ¿no? Pero hay que ver en qué época se compuso y luego decir: "¡Ah! Pues no está nada mal".

domingo, 16 de diciembre de 2012

Lisa Batiashvili.




Hoy tocaba matinée en el Auditorio. El programa no era muy interesante, pero no me podía perder a la violinista Georgiana Lisa Batiashvili; en este caso, tocando el Concierto para violín y orquesta en re mayor, opus 35, de Chaikovski. No es que el nacionalismo musical me vuelva loco, pero ese concierto tiene una fuerza poco común. 

Mucho mejor que la Suite nº. 4, "Mozartiana", un pestiño romanticón del que solo se salvan (parcialmente) la Giga y el movimiento final. Por lo demás, la segunda parte del concierto anunciaba "Las campanas" (Kolokola) de Rachmaninov, con la Orquesta y Coro Nacionales de España al completo, dirigidos por J. Luis Cobos. 

He de decir que la orquesta y coro han estado a un gran nivel. Sobre todo, me ha parecido de perlas la interpretación de Rachmaninov, con un barítono, Alewey Tikhomirov, de voz poderosa y convincente. 

Pero la estrella era la Batiashvili. Y, de verdad, pienso que hay obras que deben "verse", no solo escucharse, en directo. Porque estar en primera fila y comprobar la textura de la música y el esfuerzo físico e intelectual que demanda para ser interpretada con la belleza, potencia y precisión que hemos oído esta mañana... Eso es otra cosa. 

Creo que el Stradivarius que toca Batiashvili está cedido por una fundación japonesa. Hoy sonaba como un trueno, como una pluma, como el mar. Excelso en los graves, estratosférico en el limite de los agudos, que la obra reclama en más de una ocasión. En fin, el colmo del virtuosismo. 

Pero no bastan, como decía hace nada de la Bartoli, grandes dotes técnicas para emocionar y convencer. Es preciso algo más: sensibilidad, inteligencia, pasión, y de todo eso tiene Lisa Batiashvili en abundancia. 

Hoy me ha levantado de la butaca, y no es fácil entusiasmarme con piezas que no me convencen demasiado. ¿Y saben cuánto costó la entrada? 

Trece euros. En el patio de butacas. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

Del loor de Espanna como es complida de todos bienes


Dice el rey Alfonso X:

"E cada una tierra de las del mundo et a cada provincia honró Dios en señas guisas, et dió su don; mas entre todas las tierras que ell honró más, Espanna la de occidente fue; ca a esta abastó él de todas aquellas cosas que homne suel cobdiciar. (E los godos) fallaron que Espanna era el meior de todos, e muchol preciaron más que a ninguno de los otros, ca entre todas las tierras del mundo Espanna ha una estremanza de abondamiento et de bondad más que otra tierra ninguna. 
(...)Pues esta Espanna que decimos tal es como el paraíso de Dios, ca riega se con cinco ríos cabdales que son Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivil, Guadiana; e cada uno dellos tiene entre si et ell otro grandes montañas et tierras; et los valles et los llanos son grandes et anchos, et por la bondat de la tierra et ell humor de los ríos lievan muchos frutos et son abondados, Espanna la mayor parte della se riega de arroyos et de fuentes, et nuncual minguan pozos cada logar o los ha mester. 
Espanna es abondada de mieses, deleitosa de fructas, viciosa de pescados, sabrosa de leche et de todas las cosas que se della facen; lena de venados et de caza, cubierta de ganados, lozana de caballos, provechosa de mulos, segura et bastida de castiellos, alegre por buenos vinos, folgada de abondamiento de pan; rica en metales, de plomo, de estaño, de argent vivo, de fierro, de arambre, de plata, de oro, de piedras preciosas (...)
Espanna sobre todas es engeñosa, atrevuda et mucho esforzada en lid, ligera en afán, leal al señor, afincada en estudio, palaciana en palabra, complida de todo bien (...) ¡Ay Espanna! non ha lengua nin engeño que pueda contar tu bien.
Pues este regno tan noble, tan rico, tan poderoso, tan honrrado, fue derramado et astragado en una arremesa por desavenencia de los de la tierra que tornaron sus espadas en si mismos unos contra otros, así como si les minguasen enemigos; et perdieron y todos, ca todas las cibdades de Espanna fueron presas de los moros et quebrantadas et destroidas de mano de sus enemigos"

viernes, 14 de diciembre de 2012

La Bartoli en Madrid con la Kamerata Basel.


Había un sofá rosa en un extremo del escenario y allí esperó la diva, toda sonriente, mientras la estupenda, finísima Kamerata de Basilea interpretaba oberturas de diversas óperas de Agostino Steffani (1654-1728).

Cuando comenzó a cantar fue la debacle. Para mí, la parte inicial, con arias de "Tassilone", "Niobe, regina di Tebe" e "Alarico il Baltha", resultó la más espectacular. 

En un tempo lento y con una voz moduladísima, intensa, que inundaba el espacio hasta no consentir sino un silencio absoluto, de repente sentí que estaba inmerso en su delicada dicción, nadador sumergido en el flujo de esa voz exquisita, en una corriente de sensibilidad inacabable de la que no se adivinaba la orilla. Y seguía fluyendo con una calma poderosa que me arrastraba...

De verdad que lo de anoche fue de pasmo. No es solo achacable a sus inmensas dotes naturales, ni siquiera a la técnica depuradísima que gobierna con maestría. En realidad, se trata de inteligencia artística, de puesta a punto gozosa de tantos medios extraordinarios por una voluntad férrea y unas capacidades de interpretación, de entendimiento, quiero decir, que difícilmente se pueden encontrar en otra intérprete actual. 



Ayer yo tenía la sensación de estar asistiendo a un magno acontecimiento. Más aún, cuando cuatro voceras milaneses habían intentado agraviarla pocos días antes en la Scala. Así que hubo también un punto de reivindicación. Un punto. El resto estuvo más que justificado. 

La segunda parte del concierto, más vibrante, fue un ejercicio casi gimnástico de capacidades vocales que dejaban patidifuso al más pintado. Aquí el público ya no dejó de vitorearla tras cada aria, cosa que ella agradeció con una naturalidad no exenta del tono profesional que se espera de una artistaza como ella. 



 Porque a ratos estuvo ligera, graciosa, divertida. Otros, brava como las tempestades de agudos que nos lanzaba sin compasión. También se la vio sufrir con las heroínas de las óperas que desgranaba. O coquetear con las flautas, o competir a gorgoritos con la trompeta barroca, que cada día me parece de ejecución más dificultosa. 

Y los bises, tres arias de Haendel, incluida "Lascia la spina", que, a pesar de ser muy consabida, sigue emocionándome, fueron el final de fiesta más espectacular que recuerdo desde lo de Jaroussky en el Teatro Real. 


¡'Vaya noche!


sábado, 1 de diciembre de 2012

"Un árbol. Una roca. Una nube". Carson McCullers




(Carson McCullers)

(...) -Es esto. Escucha atentamente. Medité sobre el amor y saqué la conclusión. Me di cuenta de qué es lo que nos pasa. Los hombres se enamoran por primera vez. Y ¿de qué se enamoran?
    La tierna boca del niño estaba medio abierta y no contestó. 
-De una mujer -dijo el viejo-. Sin sabiduría, sin nada para poder ir por ahí, emprenden la experiencia más sagrada y peligrosa de este mundo. Se enamoran de una mujer. ¿Es esto, no, hijo?
-Sí -dijo el chico desmayadamente.
-Empiezan por el revés del amor. Empiezan por el punto crítico. ¿Te das cuenta de por qué es algo tan desgraciado? ¿Sabes cómo deberían querer los hombres?
    El viejo alargó la mano y agarró al chico por el cuello de la chaqueta de cuero. Lo sacudió suavemente y sus ojos verdes miraron hacia abajo sin pestañear, graves.
-Hijo, ¿sabes cómo debería empezarse el amor?
    El chico seguía sentado, pequeño, callado, tranquilo. Poco a poco meneó la cabeza. El viejo se acercó más y murmuró: 
-Un árbol. Una roca. Una nube.

(Incluido en la colección de cuentos "La balada del café triste")

El Cuarteto Tokio, en el Auditorio




Ayer actuó el Cuarteto Tokio en el Auditorio Nacional de Madrid. Como siempre, estuvieron a inmensa altura, tanto en lo referente a la técnica, apabullante pero humilde, sin alardes innecesarios, solo con su acostumbrada brillantez y precisión, como en lo tocante a sensibilidad e inteligencia para abordar las obras. Que no fueron más que dos cuartetos de Bartók y uno de Lera Auerbach. 

Del ultimo cuarteto interpretado, el nº 4 de Béla Bartók, me he quedado con el virtuosismo casi sobrenatural del 2º movimiento, un prestissimo tocado con sordina...




... y con el 4º movimiento, todo él en pizzicato, que es de lo más espectacular, intenso, divertido y preciosista que puede escucharse en una sala de cámara. 





A quién va a extrañar ahora que Bartók sea un maestro inigualable del siglo XX. Pero es que a veces uno se olvida de lo buenos que son estos "viejos" y lo fácil que resulta quedarse boquiabierto con los cuatro mangantes que te descubren el Mediterráneo a golpe de promoción comercial.  

Pues eso: quien quiera darles sopas con onda, que deje el arco en el suelo, toque sólo con la yema de los dedos y a ver qué tal le sale. ¡No te digo..!

miércoles, 28 de noviembre de 2012

"Artaserse", de Leonardo Vinci, con Philippe Jaroussky


Y aún mejor me parece el también reciente "Artaserse", de Vinci, autor barroco casi desconocido, con la estrella del momento, Philippe Jaroussky, amén de otros cuatro contratenores (Cencic entre ellos, otro que, sin las inmensas dotes del anterior, también es un maestro de la técnica, como demostró en el disco de duetos interpretado al alimón) y un tenor. 




Son tres discos que quitan el aliento. Quien me iba a decir a mí, que detesto la ópera verista del siglo XIX, el entusiasmo con que escucho la barroca.  Hasta soporto los recitativos.






El disco, además, cuesta poco más de veinte euros. Y luego dirán que el pescado es caro...


martes, 20 de noviembre de 2012

LOE-LOMCE: lo mismico, maño.


Preámbulo de la LOE (2006): 

“Las sociedades actuales conceden granimportancia a la educación 
que reciben sus jóvenes, en la convicción
de que de ella dependen tanto el bienestar individual como el
colectivo. La educación es el medio más adecuado para construir su
personalidad, desarrollar al máximo sus capacidades, conformar su
propia identidad personal y configurar su comprensión de la realidad,
integrando la dimensión cognoscitiva, la afectiva y la axiológica.
Para la sociedad, la educación es el medio de transmitir y, al mismo
tiempo, de renovar la cultura y el acervo de cono­cimientos y valores
que la sustentan, de extraer las máxi­mas posibilidades de sus fuentes
de riqueza, de fomentar la convivencia democrática y el respeto a las
diferencias individuales, de promover la solidaridad y evitar la
discri­minación, con el objetivo fundamental de lograr la nece­saria
cohesión social. Además, la educación es el medio más adecuado para
garantizar el ejercicio de la ciudada­nía democrática, responsable,
libre y crítica, que resulta indispensable para la constitución de
sociedades avanza­das, dinámicas y justas. Por ese motivo, una buena
edu­cación es la mayor riqueza y el principal recurso de un país y de
sus ciudadanos.”

Primer párrafo del Anteproyecto de la LOMCE (2012) (Ley Wert): 

“La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y
las cotas de prosperidad de un país; su nivel educativo determina su
capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de
afrontar los desafíos que se planteen en el futuro. Mejorar el nivel
de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a
puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una
apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas
competitivas en el mercado global.”

¿Encuentras alguna diferencia?

viernes, 16 de noviembre de 2012

"Mission", de Cecilia Bartoli






Con esta mirada fulgurante ha presentado Cecilia Bartoli su disco "Mission", dedicado a la obra de Agostino Steffani (1654-1728). Está acompañada por I Barocchisti y Diego Fasolis. 

Aparte del fastuoso libreto en tres idiomas, con abundantes ilustraciones y el texto completo de las composiciones interpretadas, hay varias colaboraciones de Philippe Jaroussky. La que incluyo es de las más emotivas en un disco que no se caracteriza precisamente por pasar desapercibido o ser neutro desde un punto de vista artístico o emocional. 

Cuanto más lo escucho, más me maravilla lo bien que canta esta mujer. Y fíjense en que a la Bartoli la tengo controlada desde hace años (sin ir más lejos, el 13 de diciembre actúa en Madrid y tengo entradas para escucharla). A ratos es tan bello que parece fácil, como si cualquiera pudiera hacerlo así de bien. No hay nada como la sabiduría, la capacidad técnica y la pasión para acercar obras remotas a nuestra sensibilidad. 

En definitiva, un lujazo para los sentidos. Como para perderse la actuación. 


sábado, 10 de noviembre de 2012

Sueños.




Tengo una cama articulada porque necesito que los sueños se aposenten en posturas más cómodas o puedan plegarse a voluntad. La mayor parte están tan alterados que no conviene dejar que fluctúen a su aire. Sin ayuda, reproducen nimiedades fuera de sentido, van y vuelven  repetidamente con resultados cada vez más siniestros, reparan en las rendijas que quiero mantener al margen y siempre, siempre, se revelan como muy torpes consumadores de cualquier desastre. 

En cierto modo, son como el momento de desaire para el creador, ese en que se le desmarcan los actores de su obra y tiene que acudir a verlos correr en solitario, sorprendiendo con su feliz escapada a quienes los guiaban con nociones consabidas. 

Las pesadillas más recias se reblandecen en mis noches, de modo que no consigo hacerlas entrar en su cubículo de horrores. Persisten en esa visión esbafada(*), retrospectiva, levemente rancia, que ni aterra ni consuela. Lástima de mal soñador en que me he convertido. A ver si con esta cama nueva se avienen con su esencia original. 

Por lo menos, las apneas han desaparecido. Creo que este invierno conseguiré no ahogarme en mitad de la madrugada. Concilio mejor el sueño desde que me doblo por la mitad. Quizá tenga algo que ver con los sucesos que no dejan de llegar en la vigilia. Tendremos que pensar que, en estos tiempos medio aspros(**), mantener integridades ha pasado de mera entelequia a sucesión de cotufas en el golfo. 

Probablemente, el empeño de domeñar las excursiones nocturnas de mi conciencia por paisajes inquietantes puede tener su utilidad práctica. Hay que pensar en todo, con la que está cayendo (***).





(*) Para quien no sea aragonés, vale decir "descafeinada". 
(**)  "       "       "    "         "            "      "     "ásperos".
(***) Para mis lectores de allende los océanos, esta ha sido la frase estrella en España durante los últimos cinco años. Y lo que nos queda.

martes, 6 de noviembre de 2012

Lorena Álvarez y su Banda Municipal





Bien: hasta aquí hemos llegado. Escuchen mis ávidos lectores la última sensación del indie nacional. Y no bromeo. Esta chica tiene una desfachatez medio ingenua, medio provocadora, una capacidad de mezclar ritmos y llevarlos a su coté que resulta higiénica y refrescante en medio de tanta emulación de émulos de refritos del pop internacional.

Sus letras son dignas de prestar muchísima atención. Cualquiera las tacharía de intrascendentes por lo coloquial del tono, pero a ratos te sorprenden, otras veces inquietan o te hacen reflexionar sobre la desfachatez noble y bastante naïve de Lorena para confesar lo que confiesa de manera tan descarnada...

Lástima que desde el punto de vista técnico no vaya muy sobrada. Al menos, por ahora. Tampoco lo necesita, pero en posteriores entregas va a tener que esmerarse para superar el bombazo que está suponiendo su disco "Anónimo". Esa guitarra "caldero" de fiesta de adolescentes provincianos...

Yo estoy encantado. Ahí va otra píldora más, para que se empapen. 


domingo, 4 de noviembre de 2012

Mucho otoño




Este otoño de estupefacción que nos ha venido casi de improviso tiene la estructura de un largo resfriado, pero no su misma sensación sobre la piel. 

Acabo de salir del hospital (solo como acompañante; esta vez no me ha tocado) y, supongo que por efecto de las horas reducido al absurdo, creo que la realidad está un poco desenfocada. No encajan los sonidos con los movimientos, el color se desvincula del objeto y parece oscilar hacia tonos más graves. Cae sobre el mundo un mundo de pesadez.

De entre todas las moradas que puede elegir el intelecto para residir durante un corto período de tiempo, la espera es sin duda la más abrasiva. No la esperanza de que algo se resuelva, sino la permanencia en un estadio de indefinición tediosa, de mecánica desarreglada que acaba por no saber dónde ni por qué. 

Ahí sucumben todas las potencias, se desconfigura nuestra capacidad de sentir y analizar, acaba uno transigiendo con esas neutralidades (conversaciones sin sentido, asentimientos que no conllevan ninguna voluntad) y, por último, se desvanece toda sombra de comprensión. Hemos perdido la forma antigua de las cosas ciertas, el color, su urgencia necesaria. 

Hasta que este panorama cambie, hasta que vuelva a situar mis piedras en las encrucijadas apropiadas, creo que tendré que sostener otra larga pelea con las tendencias que el no-ser me ha adherido. Vaya, que debo volver a conquistar el momento y el espacio. Los sonidos, por fortuna, están llegando ya. 


lunes, 29 de octubre de 2012

El caso del Concurso Ciudad de Burgos


Veamos lo sucedido esta semana en el Concurso de Poesía Ciudad de Burgos. Resultó ganador de los 7.200 € y la publicación en Editorial Visor el poeta Daniel Rodríguez Moya, con "Las cosas que se dicen en voz baja". 

Pues bien: el día 27/10, el Diario de Burgos anuncia que los dos pre-seleccionadores del premio, Ricardo Ruiz y Pedro Olaya, han escrito una carta informando de que el poemario premiado no estaba entre los 11 finalistas (de 141 presentados) y, por tanto, acusando al jurado de incluirlo a ultima hora, a pesar de su baja calidad, exclusivamente para ser premiado. 

Se da la circunstancia de que el ganador es granadino, igual que el presidente del jurado, el muy honorable Luis García Montero, y de que ya había publicado varios libros en Editorial Visor, la encargada este año de publicar el libro. Chus Visor, honorable director de la misma, también figuraba entre los miembros del honorabilísimo jurado, que se completaba con los no menos honorables señores Joan Margarit, Jesús Jiménez y Luis Morante. 


                  (De derecha a izquierda, García Montero, 
                   Chus Visor y Benjamín Prado)

Para los dos pre-seleccionadores, "esta actitud pone en entredicho la credibilidad y honestidad de quienes han realizado el trabajo previo y cuestiona la imagen del Ayuntamiento de Burgos, entidad organizadora. Que este comportamiento sea moneda habitual en los concursos, como reconocen sin tapujos estos impúdicos vates y sus cómplices, no les exime de una responsabilidad ética y moral que debe primar en aquellos comportamientos que afectan a terceros, en este caso a la entidad patrocinadora, a los responsables de la selección rigurosa de los trabajos y, por supuesto, al resto de autores finalistas del certamen". 


Asimismo, denunciaron "la actitud que tanto la editorial Visor como algunos acreditados miembros del jurado que, presumiendo de ética, han puesto en práctica para premiar un trabajo que, dada su escasa calidad, no había sido seleccionado previamente y que no dudaron en incluir entre las obras finalistas para, sin recato ni pudor alguno, otorgarle el reconocido premio poético".


Hasta aquí, lo habitual en tanto premios literarios, cosa que tengo bien denunciada en este blog, y que de tan común ya no llama la atención. Lo que más me ha gustado del asunto es las declaraciones de nuestro querido Luis García Montero, adalid de la postura ética de izquierdas, que se mostró: 

"Muy sorprendido por el tono de furor y de injusticia que han utilizado los preseleccionadores", indicando que no son miembros del jurado, sino una ayuda y que (…) "Cuando al responsable de la editorial o a un miembro del jurado le llega la noticia de que alguien se ha presentado al premio, tiene derecho a pedir que su libro se añada a la deliberación. Esa es la costumbre establecida en la inmensa mayoría de los concursos literarios y eso es lo que ocurrió en el Premio Ciudad de Burgos". 

Más aún, García Montero añade que estos pre-seleccionadores: "Con su soberbia y su agresión ensucian el nombre público de personas respetables y desaniman a las instituciones que deciden apostar por la poesía en tiempos difíciles para la cultura".

"Pero, de la misma forma que en las bases se especifica que el fallo es cosa del jurado", contrarresta el Diario de Burgos, "en ningún punto de las mismas se hace referencia a esa ‘costumbre’ de la que habla García Montero".

(véase la noticia completa en: http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z3D60CD2D-DDBE-1B23-E3F1629188182037/20121027/polemica/decision/jurado/cuestiona/limpieza/premio/ciudad/burgos)

Dicho de otro modo: la desfachatez es tanta y la sensación de impunidad tan evidente que el mamarracho en cuestión se permite apuntar la "costumbre" ( o sea, el pasteleo habitual) como un hecho favorecedor de la literatura, mientras que la limpieza y rectitud son consideradas "furor e injusticia".

Así nos luce el pelo en este país: ¿a alguien le suena eso de que ciertas empresas privadas utilicen los recursos públicos para fomentar sus negocios?

sábado, 27 de octubre de 2012

Cómo comer sushi (The Japanese tradition).


Realmente, es una lástima que este descacharrante vídeo no esté subtitulado en español. Pero como sé que mis cultísimos lectores dominan el inglés, ahí, va, para deleite de la muchachada. 





A ver quién se atreve luego a afirmar que los nipones no tienen sentido del humor.

miércoles, 24 de octubre de 2012

"El Parnaso", de Estevan Daça





Quando las desdichas mías 
pienso que se han de acabar, 
se tornan a començar. 

Si ventura, de piadosa, 
alguna dicha me ordena, 
desdicha la desordena, 
que es en mi mas poderosa.

Nunca se atraviesa cosa
en que me pueda dañar
que no torne a començar. 


Gran interpretación la de El Cortesano (José Hernández Pastor, contratenor, y Ariel Abramovich, vihuelista) de este "villancico a cuatro" de Estevan Daça, vallisoletano de la segunda mitad del siglo XVI. 

Quizás en este comienzo de otoño necesite de este "El Parnaso", libro para vihuela y voz tan delicado y frágil, a la vez que evocador y ligero. 

Reconozco que la música renacentista no tiene el atractivo inmediato de la barroca, ni su riqueza de contrastes, ni la madurez instrumental y de composición que alcanza apenas cincuenta años después. Hay que tener una actitud abierta para penetrar en sus aparentes monotonías. Los frutos merecen la pena, lo aseguro. 


viernes, 19 de octubre de 2012

"Sweet Tooth" , de Ian McEwan



No resistí la tentación de leer la última novela de Ian McEwan antes que apareciera traducida al español (*), y la verdad es que me ha gustado bastante. Mucho más que "Chesil Beach", desde luego, pues me pareció un tour de force literario algo forzado y poco interesante, pero menos que "Expiación" (para mi gusto, su mejor obra de los últimos años). 

La acción está situada en Inglaterra a principios de los años setenta. La protagonista, Serena, es introducida por un antiguo amante en el MI5, los servicios secretos británicos. Allí se le ordena contrarrestar la entonces sólida posición de los comunistas en el mundo intelectual, apoyando a autores que se desmarcan de esta tendencia bajo la cobertura de una fundación filantrópica. Desgraciadamente, se involucra en una relación amorosa con uno de esos escritores, un joven prometedor en el comienzo de su carrera. Su posición entre dos situaciones contradictorias e irreconciliables lleva a un final abrupto que es, sin duda, el mayor encanto dela novela. 

Porque McEwan está como siempre: algo tramposillo, eficaz narrador, fino prosista y un fenómeno con los cierres de la novela. Ya en "Expiación" forzaba al lector magistralmente a reconsiderar cada línea que había leído, a encajar de nuevo las piezas y darles su sentido final, que distaba bastante del que había supuesto hasta el momento. En "Sweet Tooth" (algo así como "Goloso" o "Golosina", traducido literalmente) vuelve a sus buenos hábitos y nos regala un final sorprendente, no tan logrado como aquel pero, no obstante, una maravilla de buen hacer y de relojería estructural que a más de uno dejará con la boca abierta. 

A ver si la traducen pronto.  



(*) Fue publicada en Inglaterra el 21 de agosto de este año y supongo que pronto lo hará aquí Anagrama.

domingo, 7 de octubre de 2012

Well, let's talk politics... (*)



Como soy un pesado, de vez en cuando recurro a la memoria. Y estos días no he podido evitar acordarme del en su momento apocalíptico plan Ibarretxe. Que fue generado y desarrollado en el arrogante, estúpido, brutal segundo cuatrienio de Aznar (2000-2004) y deshecho en un instante al poco de entrar a gobernar Rodríguez Zapatero. 

Recordemos cómo al bueno de Ibarretxe se le dio la oportunidad de expresarse y debatir su plan en el Congreso de los Diputados. Y cómo se votó, se rechazó y, cuando quiso darse cuenta, ya estaba el Lehendakari de vuelta en Vitoria y preguntándose: "¿Qué me ha pasado, pues?" 

Lo que era una amenaza tremenda a la unidad del país, un reto independentista, una colaboración con el terrorismo etarra y bla, bla, bla, pasó a ser una larga cambiada, faena de aliño y, ¡zas!, el morlaco es devuelto a los corrales. Con elegancia. Con clase. Con todas las garantías, legitimidades e incluso cortesía democráticas. 

Veamos lo que sucedió el otro día entre Artur Mas y Mariano Rajoy: venía el catalán con el "Me va a decir que no a lo que le pido" por delante. ¿Qué hizo Mariano el Corto? Decir que no tajantemente. Con dos cojones. Porque sí. 

Más aún: pocos días después se celebra la conferencia de presidentes de Comunidades Autónomas. Protocolo: se sientan los presis según el orden cronológico de aprobación de su correspondiente Estatuto de Autonomía, de más a menos cerca del Presidente del Gobierno de España. Primero, Patxi López, segundo, Artur Mas. ¿Qué hace Marianico? Coloca a la repipi de la Soraya (Sáenz de Santamaría) entre Mas y él, cosa que nunca había sucedido. Otro agravio infantil, gratuito, estúpido y, sobre todo, inútil. Porque Mas, a pesar de lo que parecía, no se ha plegado a las exigencias de recortes de déficit que impone. El, que es el que antes y más ha recortado en su comunidad. Hay que ser cenutrio para cometer torpezas de este calibre una y otra vez.

Algunos dicen que todos los políticos son iguales. No es cierto. Los hay mucho más torpes. Parece ser que la derecha troglodita que padecemos se lleva la palma en este aspecto. Así como del plan Ibarretxe nunca más se ha oído hablar (hasta hace pocas fechas, precisamente), de CiU y del PNV-Bildu seguro que vamos a tener noticias abundantes. 

Me imagino que los augustos regidores de este país serán tan hábiles como de costumbre. Y tendrán que volver los socialistas a arreglar el desaguisado en 2015, como si lo viera. 

(*) Cito a Blaine Raininger, de Tuxedomoon, en una histórica entrevista-actuación con Paloma Chamorro (TVE) a principios de los ochenta, en pleno apogeo de Ronald Reagan en EEUU.

martes, 2 de octubre de 2012

¡Y ahora nos rescatan!



Ya me gustaría que explicaran de quién o de qué exactamente, y quién creó las condiciones para que el príncipe azul venga a salvarnos del fiero dragón en su caballo bayo. 

Por lo pronto, me veo trabajando hasta que las ranas críen pelo. O hasta que San Juan baje el dedo, y lo tiene de piedra. 



Hablando de eso, mi abuela Libia solía decir: "Eres como los santos de Francia, que tienen ojos y no ven". Se refería a las estatuas de las catedrales del Císter, de origen francés, según deduje más adelante. 

Así están los ceporros que nos gobiernan: sin una triste idea, sin ángulo de visión por las anteojeras neoliberales que llevan puestas. Ciegos. Torpes. Lerdos. De piedra  e inermes ante lo que nos viene. 

Escuché la milonga de los presupuestos para 2013 (otro año triunfal) y no encontré NI UNA SOLA IDEA para reactivar la economía y crear empleo. Nada.

Y es que en este país no se crearán puestos de trabajo mientras no se tire del carro con el sector público, como ha sucedido siempre. ¿O hay que volver al ejemplo del New Deal de Roosevelt para que capten el conceto esas acémilas del gobierno?