lunes, 30 de abril de 2012

Ya es evidente: tenemos el peor gobierno de la democracia.





Y que conste que, a pesar de lo que me propuse y a pesar de lo que ellos hicieron en 2004 y en 2008, les he concedido los habituales 100 días de gracia. Pero este gobierno es incluso peor que la infausta segunda legislatura de Aznar, lo que es mucho decir. 


La situación actual es de tal gravedad que ya no se puede andar con paños calientes: esto es un ataque furibundo, integrista y muy bien orquestado contra las estructuras básicas de nuestra sociedad. 


Lo de la crisis es la excusa que buscaban desde los años ochenta (recordemos a la muy asquerosa Maggie Thatcher, un baldón en la historia de occidente) para desmantelar el Welfare State minúsculo que teníamos, pero en el que al menos la sanidad pública funcionaba bien y la educación se mantenía a duras penas. 


Esa obsesión, que proviene de otra tipa puritana y, por ello, muy dañina, Angela Merkel, ha sido asumida por el mamarracho impresentable de Rajoy como si fuera el dogma de toda su vida. Además, evitando dar explicaciones, hurtando sus comparecencias en el Parlamento, hablando solo para los suyos como si aún estuvieran en la oposición y no hubieran contraído las responsabilidades que en ningún momento, y con la mayor irresponsabilidad, dejaron de achacar en foros patrios y foráneos, contribuyendo en buena medida a perjudicar nuestra imagen exterior con mensajes alarmistas e injustificados. 


Ahora que se ven al otro lado de la barrera no saben qué es lo que pasa. Yo se lo puedo decir: que no es lo mismo predicar que dar trigo. Que no tienen la menor capacidad, no habían previsto lo que se les venía encima, estaban convencidos de que el mero triunfo del PP iba a arreglar todo como por ensalmo. Ahora quieren resolver el problema aplicando la receta que les dictan desde la Comunidad Europea y despotricando como en un mantra orquestado del statu quo que les han legado los socialistas.  


¡Y una mierda! La mayor parte del aumento de la deuda ha sido generado por unas comunidades autónomas que en su mayoría ya controlaban ellos (y, por tanto, conocían el estado de las cuentas y la desviación de presupuestos que ahora les conmueve tanto). El resto estaba perfectamente explicado y era de dominio público. La única desviación ha venido por el descenso de los ingresos. Y la política actual de recortes brutales no va a hacer otra cosa que agigantar este proceso, puesto que la demanda se va a contraer aún más y esto generará más paro, etc. 


Pero no, ellos se empeñan, como el nefasto Aznar, en cantar alabanzas a la mierda esa del déficit cero, que es 
a) imposible en una economía como la española 
b) una artimaña contable, siempre fraudulenta, para hacer como que somos buenos, pero a costa de cercenar la vitalidad de nuestra economía. 


Son gente malsana. Hay que echarlos del gobierno cuanto antes. ¿Me oís, votantes de izquierda?

sábado, 28 de abril de 2012

Ciencia-Ficción Inglesa, vol. III







Debo a la biblioteca de mi padre, allá por los años sesenta y setenta, bastante más de lo que puedo reconocer. En ella comencé a abrir mi mente a otras realidades. Comprendí que no todo era lo que nos rodeaba, que había mundos posibles y a mi alcance infinitamente más interesantes que la chata realidad de un pueblecito navarro. 


Entre otras obras, me entusiasmó la compilación de historias de ciencia-ficción inglesa de Editorial Aguilar. Mi padre había comprado dos volúmenes que devoré en un par de semanas. Y luego los releí innumerables veces. Cuando, allá por el 93, decidí que era capaz de escribir mi primera novela, la historia estaba inspirada en una narración de J. G. Ballard titulada "Volverás a Murak". Por suerte, creo que nadie la ha leído. La mía, por supuesto. El cuento de Ballard es una joya.  


Pues bien: hace poco, rebuscando en librerías de viejo, me percaté de que existe un tercer tomo de la selección. Me he hecho con él y creo que, aunque demasiado tarde, como todo en esta vida, en algo he completado a mi padre. 


Es como si, metafóricamente, le devolviera el favor enorme que me hizo dejándome ser como he sido, sin cortapisas ni censuras. Un niño distraído que se abisma durante tardes enteras en la lectura de libros que ni siquiera son apropiados para su edad. Ni falta que hace: un chaval entiende en cada momento lo que está preparado para asimilar. 




Y, por otra parte, es como reconocer su mérito a la generación que fue joven en los primeros años cincuenta, que no pudo estudiar, a pesar de ser bastante más lista y resuelta que la nuestra, que tuvo un limitadísimo acceso a la cultura y, por ello, insistió en que sus hijos llegáramos lo más arriba posible. 


La primera narración de este tomo III es de John Wyndham, "Marciana tonta", y comienza así: 


Cuando Duncan Weaver compró a Leslie -no, parece feo decirlo de este modo-; cuando Duncan Weaver pagó a los padres de Leslie 1.000 libras en compensación por la pérdida de sus servicios, tenía la idea de no pagar más de 600, y si fuese absolutamente necesario, llegar a las 700 libras. 


A todos los que había preguntado en Port Clarke le aseguraron que era un buen precio; pero cuando trató más a fondo el asunto, no resultó tan sencillo como los de Port Clarke creían. Las tres familias marcianas a quienes se dirigió no habían mostrado ninguna buena disposición para vender a sus hijas...


Alguien se habrá preguntado cuál es el motor para que alguien se decida a contar historias por escrito. Bien: para mí, este fue uno de los primeros. Y todo gracias a Julio Milagro. 

martes, 24 de abril de 2012

Damas: aún existen caballeros.

Escudriñando la red por motivos de documentación, he dado con este pecio. Al loro, que va en serio. 



Lo cual, y como es costumbre, me abre varios interrogantes sobre el estatus mental de esos que se hacen llamar publicistas, la concepción pretridentina del mundo que tienen los directivos de Floïd y la paradoja de que haya tantos licenciados en Hispánicas en paro y bandadas de analfabetos por ahí, sueltos y sin bozal.

miércoles, 18 de abril de 2012

"Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir".





Bien. Ya sé que un par de frases no son bastantes para justificar nada, pero hoy me he sentido orgulloso de tener en la Jefatura del Estado a alguien capaz de pedir disculpas por un hecho que, si bien moralmente muy objetable, desde el punto de vista jurídico o incluso institucional es casi irrelevante. 


¿Alguien recuerda a algún inculpado en la trama Gürtel o en tantos otros casos de corrupción haber hecho algo remotamente parecido? Yo, no. 


La soberbia convierte a la persona en aborrecible. La humildad acerca al hombre. 


No deberíamos tener rey, pero ¡qué rey tenemos!

martes, 17 de abril de 2012

Hacer entender lo complicado.



Estoy convencido de que lo que es humano y está hecho por humanos es para que otros humanos lo aprecien, entiendan o aprovechen. Nadie crea algo en la Tierra para los improbables habitantes de las Nubes de Magallanes, me imagino. 


Por ello, desde hace tiempo me he acostumbrado a pensar que si alguien expresa cualquier contenido de modo que es extremadamente difícil captar lo que pretende, es culpa del emisor del lenguaje, y no porque sea muy inteligente, sino por no saber expresarse.  


No quiero negar con esto la existencia de disciplinas más arduas o contenidos extremadamente técnicos de gran complejidad. Para penetrar en esos conceptos hace falta un bagaje especializado que a menudo lleva años de estudio y entrenamiento. 


Si, a pesar de todo, hay textos que resultan diabólicamente complicados, no es cosa de pensar que el neófito es un zote. Porque he constatado en numerosas ocasiones que te topas con un escrito indescifrable y a la vuelta de la esquina hay otro que lo explica en dos capítulos como si nada. No tendrá la misma profundidad, carecerá de su estilo refinado y sonará a zafio y pedestre, pero ahí están las ideas. Por muy complicado que sea algo, se puede desmenuzar y convertir en grageas digeribles. Más adelante, si el contenido interesa, ya se adentrará en las complejidades del original. 


Digo esto a cuenta de mis últimas lecturas filosóficas, algunas de inquebrantable estilo coñazo que no he dudado en tirar a la papelera, y otras amenas, apasionantes, lúcidas e incluso divertidas. 


Sí, divertidas, porque la evolución intelectual de un pensador puede ser tan apasionante como una novela, o mucho más. Todo depende de cómo se escriba: para un grupo selecto de especialistas volcados en alusiones autorreferenciales y detalles irrelevantes o para que el resto de la humanidad tenga derecho a averiguar si Husserl, pongamos por poner, es tan básico para la filosofía moderna como afirman muchos de sus seguidores, a algunos de los cuales ya he leído. Y entendido, que no es para tanto.


Para finalizar, un ejemplo personal: hace cinco o seis años tuve ocasión de dar clase a adultos en un pueblecito cerca de Alcalá de Henares. La mayor parte de mis alumnos eran personas de cierta edad que no habían podido terminar la Secundaria y alumnos rebotados del instituto que tenían una segunda oportunidad. 


Yo pensaba que impartir una materia como Literatura Española iba a ser imposible. ¿Se imaginan explicar la mística y la ascética a los más difíciles de los contornos? Pues me equivocaba. Y los alumnos no me tiraron por la ventana. Al contrario. Lo pasamos bastante bien y, al menos en rudimento, entendieron de qué iba Quevedo, o la Celestina, o el Romanticismo, o por qué Don Quijote es una novela fundacional. 


A otra clase, esta un taller sobre literatura, acudían cosa de una docena de "marujas", sea esto dicho con mi mayor respeto y admiración, porque se los merecen. Algunas estaban acostumbradas a leer. Otras lo hacían con algún problema. Pues bien: recuerdo que empezamos con un texto de Borges. Luego, Lope de Vega. Más tarde, Kafka, Homero, sonetistas del Renacimiento, Shakespeare, Melville, Cortázar, lo que se nos ocurría. Todo lo vimos con creciente entusiasmo de las doñas, que procuraban no faltar ni un solo día. Que conste que el entusiasmo era compartido por mí. 


Al final, un día en que comparábamos a Petrarca y Garcilaso con Du Bellay, una de ellas dijo de un soneto de este último: "¡Qué malo!". Paré la charla y aplaudí. Ellas no entendían. Les expliqué que estaba aplaudiendo, no la opinión de la alumna, que no compartía del todo, sino el hecho de que se hubiese atrevido a opinar, cosa que jamás habría hecho al principio del taller. "¿Sabes qué es esa exclamación?", le dije. "Un comentario de texto". 


Vamos, que todo tiene su técnica. Es cuestión de querer hacerlo comprensible. 

sábado, 14 de abril de 2012

14 de abril, sin más.



Para que no nos olvidemos de que este triste país tuvo una oportunidad de cambiar las cosas. 

Y para que dejen de dar la barrila con el puto barco ese en medio del Atlántico, joder. 

lunes, 9 de abril de 2012

¡De nuevo el obispazo!





Quién sino el de la diócesis de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, que otra vez aprovechó una homilía, la del viernes pasado, para poner a caldo a los homosexuales. 


Entiendo que solo a los de sexo masculino, pues alegó que, por efecto de ideologías engañosas y por probar si el invento iba con ellos, se prostituían y frecuentaban "clubes de hombres". No veo a una lesbiana ligando en saunas de ambiente gay, así que...


Aparte de la gilipollez inmensa de esas afirmaciones, propias de algún retrasado del siglo XIX, a mí me extraña tanta erudición práctica en boca de alguien que, en principio, tiene vedado entender de estos asuntos. ¡Pero si parece alguien habitual en el ambiente nocturno de Chueca! 


O él o quienes le informan están muy, pero que muy puestos en la materia. Bravo por el documentalista del obispado. 

sábado, 7 de abril de 2012

Necesidad en el cambio.







Escucho con atención a los viejos (y no tan viejos) amigos y compruebo lo poco que han cambiado en cinco, diez, veinte, incluso más años. Al menos, esa sensación transmiten. La edad va demoliendo los cuerpos y facciones, o asentándolas, pero parece que no ofrece tanta erosión sobre las mentes. Resisten como si estuvieran talladas en mármol. 


Por más que me duela reconocerlo, algunos de ellos, gente que me influyó poderosamente y de la que tomé todo lo que pude, siguen reproduciendo su adolescencia y primera juventud como en una suerte de bucle. Y resulta curioso ver cómo las mismas posturas, las frases que las acompañaban cuando los traté por primera vez, incluso las anécdotas se repiten sin que para ellos dejen de producir esa suerte de efecto reivindicativo o balsámico.


Yo no me veo así, como es lógico. Tampoco ellos a sí mismos, y me consta porque a alguno le he preguntado. No me atreví a hacer la misma pregunta sobre mí: sospecho la respuesta. Y me temo que quien no ve cambio en su interior es incapaz de comprenderlo en lo ajeno.


Sin embargo, sé que he modificado tantas cosas, he cambiado en tantas opiniones, me he deshecho de casi todo lo que me estaba asfixiando, empezando por la misma ciudad... 


Para tratar de algo que no levante resquemores, en el proceso de escritura, que es el detalle que me ha llevado a esta observación, casi no reconozco cómo me enfrentaba con las ideas y las transformaba en páginas de "No es suficiente" allá por 1997-99. 


O el complejo proceso de redacción de "Parece septiembre", del que me ha costado mucho más tiempo desprenderme, sobre todo por circunstancias personales y editoriales, ya casi no se me aparece cuando me enfrento con los folios últimos de "Los días y la noche", que tiene una complicación diferente y más insidiosa, me temo.


Y menos aún cuando elaboro las líneas generales y algún bosquejo de la próxima novela, aún mal titulada, que ha de ser novedosa y bien diferente, y otro embolado técnico de consideración, como siempre que me fijo un proyecto. En qué queda luego, es asunto de que ustedes lo consideren y juzguen. Yo no puedo hacer otra cosa que avanzar. 


Pero esa mutabilidad dentro de las mismas líneas, que considero sin embargo suficiente para justificar el vocablo tan trillado de "evolución", me cuesta encontrarla en aquellos otros que deberían haberla asumido durante todos estos años. No sé quién está mejor asentado, o qué pasa conmigo para no poder sentirme bien con lo que ya poseo... 



viernes, 6 de abril de 2012

"Al buen pagador no le duelen prendas", como dice el clásico




Lo cito a cuenta de la ya mencionada "amnistía fiscal" para los delincuentes que tienen fortunas escondidas o allende las fronteras. Y no por los que inmigran sus capitales, sino por los que alientan la fechoría. 


La pregunta que me hago es a quién están pagando los del gobierno del PP los servicios prestados: ¿solamente a CiU, cuya propuesta fue admitida de la noche a la mañana, o también a sus numerosos defraudadores amigotes de las altas esferas? 


Para mí que he acertado de pleno. En los dos casos. 

jueves, 5 de abril de 2012

Las 5 frustraciones



A veces, parece como si me copiaran de lejos. Léase, si no, este comentario inicial del nº 11 de  "Filosofía Hoy":


"Esta crisis nos hace reflexionar sobre principios y derechos que parecían inherentes a la vida civilizada de nuestro tiempo:
1.- Nuestra vida debe tener garantías: No. No tenemos garantías de pervivencia de casi nada. 
2.- Tenemos derecho a la estabilidad de lo conseguido: No. Ese derecho es evanescente. 
3.- Nuestro esfuerzo merece que la producción crezca: No. Todo crecimiento es cíclico y decreciente salvo que se alimento con innovaciones constantes. 
4.- Reformemos lo inadecuado: No está al alcance de nuestra voluntad. El mundo se reformará solo en algunos aspectos y nada en otros. Simplemente nos utilizará sin consultarnos. 
5.- Al menos, debemos predecir el futuro: Ni siquiera hay consenso para predecir evoluciones materiales -como un simple índice económico- a 12 meses vista". 


En fin, no sé si puedo estar más de acuerdo con una reflexión sobre la situación actual. Sobre todo, cuando antes de estas 5 evidencias habían comentado otra que también vengo pregonando desde hace años: 


"La crisis actual apenas merecerá unas líneas en la historia económica de nuestro siglo XXI. ¿Se desplomó el PIB europeo un 30% y millones de ciudadanos revivieron el fin de la Segunda Guerra Mundial? No; fue una contrariedad molesta que estancó el crecimiento durante unos años, un ligero pliegue en la evolución social. Y, sin embargo, nuestro sentimiento subjetivo nos narra la situación con tintes poco menos que agónicos". 



miércoles, 4 de abril de 2012

Últimos teatros







Otro de los placeres a los que de vez en cuando me dedico es el teatro. A pesar de ello, creo que apenas ha aparecido en este blog. Supongo que habrá asuntos más acuciantes que me llaman la atención para volcarlos sobre mis desdichados lectores. 


En fin: hace pocas semanas asistí en el antiguo Matadero de Madrid a la representación de "El montaplatos", de Harold Pinter, puesta en escena por El Animalario y representada por Alberto San Juán y Guillermo Toledo. 


Menos mal que en escena estaban estos dos bestias, que dieron un auténtico recital de pasión, capacidad, gusto, mesura y buen hacer porque, de lo contrario, habría sido un tostón considerable. 


Es que el texto de Pinter está mal estructurado. Y esto es algo que he tardado bastante en aceptar, por esos respetos absurdos que uno tiene al tótem cultural de sus años de carrera. La obra es tediosa al comienzo, anodina en su desarrollo y el clímax llega tras muchísima dilación, no se justifica en absoluto por la evolución de los personajes y, para terminar de fastidiarlo, parece forzado, grandilocuente. 


Ya digo que todo el peso recae en la soberbia interpretación de los dos actores. Ni siquiera los efectos luminosos y auditivos (el montacargas famoso y su tejemaneje de notas de pedido) logran dar algo de tensión a la trama, que se ve abocada a una conclusión falsa. Muy falsa. Además, creo que pretende marcar una línea de continuidad con el teatro del absurdo de, pongamos, un Samuel Beckett y le falta fuelle, recursos, tensión. 






Vaya, que no me gustó demasiado por culpa de la obra en sí, aunque la puesta en escena de Andrés Lima es eficaz, el lugar, de carácter industrial, se adapta de maravilla al tema y hubo lleno total de un público entregado (con famosos incluidos, ya que era la última representación). 


Ayer, sin embargo, estuve en el Teatro Pavón, sede de la Compañia Nacional de Teatro Clásico. Ponían "Farsas y églogas", de Lucas Fernández, escritor a caballo entre el siglo XV y XVI, coetáneo y rival de Juan del Encina, que trata temas pastoriles en estilo rústico, para que nos entendamos. 






Calificar la obra de primitiva, elemental y poco sofisticada sería lo mínimo. Daba la impresión de estar asistiendo a cualquier representación callejera en el tardomedievo, con tanta importancia del texto (en un lenguaje apenas comprensible, si no fuera por la excelente interpretación de la compañía Nao d'amores) como de la música, la mímica (que no acababa de caer en lo grosero, por muy explícita que se mostrase) o el muy agradable sentido del humor, que es la base de las obras. 






Estamos en los comienzos de la función teatral propiamente dicha, a kilómetros de distancia de la revolución de la Comedia Nueva de Lope. La trama es elemental, los temas, casi infantiles... Y, sin embargo, el modo de contarlo, la gracia de los personajes (la mayor parte, pastores reales que tienen muy poco que ver con los bucólicos garcilasianos) hacen que merezca la pena, y mucho, volver a los orígenes y pasarlo tan bien como sin duda lo pasaron los otros (pocos) asistentes de un martes lluvioso. 



lunes, 2 de abril de 2012

Qué suerte ser español y estar forrado





Porque a mí, que me sale el dinero por las orejas, como es bien sabido, me ha ocurrido algo impensable: este gobierno  acaba de anunciar que puedo traer los millones exiliados, declararlos y solo pagaré el 10%. Menos que cualquier empresa o que un autónomo modulero, que ya es decir. Ni recargos, ni multas, ni nada. Para eso están los asalariados, que pagan por todos los que nos escaqueamos. Y, si se retrasan, Hacienda les echa los perros. 


No hay nada como un gobierno de derechas. Es que tienen una sensibilidad social...

martes, 27 de marzo de 2012

Quijote, II, capítulo LVIII






"-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque has visto bien el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en metad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve, me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos; que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!"


No sé si podrá decirse mejor, pero dudo que con más gracia y elegancia. Y su eficacia es tal que emociona sin caer en la reincidencia ni en el abuso. Otro ejemplo de cómo las cosas pueden lindar con la perfección aparentando que no hay esfuerzo tras su fachada elemental, derrochando sencillez, incluso admitiendo errores aparentes en su desarrollo. Pero es que estamos hablando de don Miguel. Nada menos.

sábado, 24 de marzo de 2012

Cosas que pensar.



Como me consta que tengo pocos lectores (1) y algunos me son bastante conocidos, he de reconocer que apenas me corto a la hora de decir las sobradas que se me ocurren. Sí que tengo cuidado de no recurrir al argumento ad hominem salvo cuando no hay otro remedio y ya me ha cabreado lo suficiente. Por ello, cuanta más tirria profeso a alguien, más riguroso quiero ser en la crítica y con más atención leo sus mierdas o analizo sus barbaridades políticas. 


Pero me disperso: no era esto lo que quería comentar, sino la sensación de charla de mesa camilla que tengo muchas veces al escribir en este blog. 


Cierto es que en bastantes puede el impulso del momento, o la reflexión chorrona que no cabe en lo que estoy escribiendo "seriamente" (2). Es decir, que casi todas las entradas son producto de un entusiasmo (o de lo opuesto, aunque se puede considerar un entusiasmo negativo). Por ello mismo, tengo la sensación de que nadie me quita la palabra de la boca, aunque disparate. 


Falta, y ya lo he lamentado en otras ocasiones, el pescozón oportuno, la loa o el dicterio, qué más da. Pero habrá que conformarse: reconozco que tampoco suelo comentar nada cuando entro en otros blogs. Sobre todo, porque no leo más que tontadas y autobombo cursi; todo aquello de lo que huyo a conciencia. Posiblemente los demás pensarán lo mismo del mío. Por eso no abren la boca. 


Pues les aviso de que de ese modo están creando un monstruo. 




(1) Muy pocos eran al principio, pero me sorprende cómo van aumentando y cada vez de lugares más distantes. 
(2) Es decir, con más esfuerzo y dedicación constante, no por su tono serio. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

"Le greygnour bien", Matheus da Perugia, Ars subtilior. Reflexionando.



Mateo de Perugia, que vivió en la segunda mitad del s. XIV y comienzos del XV, tiene algunas excelencias como esta: 






Yo me pregunto cómo la sutileza y el refinamiento de aquellos momentos, tan superior a lo que disfrutamos por estos pagos, era contemporáneo de barbaries como el sistema feudal, por muy relajadamente que se viviese. 


O, de otro modo, por qué los famosos monstruos del lager gustaban de un moñas como Mozart mientras asesinaban a miles de personas, o por qué estamos aquí preguntándonos qué era eso del ars subtilior si en Siria tal, en Centroáfrica cuál y en mi casa ni te digo las habas regresivas que se cuecen. 


Ya dice Walter Benjamin que no hay un sólo
documento de cultura que no lo sea también de barbarie. 


¿Se justifica el recurso a la belleza?



martes, 13 de marzo de 2012

Loquillo y Luis Alberto de Cuenca se hacen incorrectos à la violette.



Es decir, retrógrados, machistas, burdos, ignorantes, resentidos y cuatro o cinco adjetivos más que se les podría enhebrar sin despeinarse. No sé en qué está pensando mi tocayo, pero su asociación con el de Cuenca me provoca una docena de preguntas y otras tantas perplejidades. 


Sea esta la más acuciante: ¿de dónde saca Luis Alberto que ese texto infame (al que ha puesto una música decente Gabriel Sopeña, y ya es hazaña) ha de considerarse poesía?




Por cierto: a ver si nos damos cuenta de que atacar el pintoresquismo perroflauta y con esa excusa cargarse los avances en derechos de todo tipo conseguidos durante estas últimas décadas no es "incorrección". Con la que está cayendo ahora mismo, se trata solo de facherío y carcundia de los de toda la vida. Estos ademanes huelen a curaza trabucaire y a falangeta de pistolón. Y no son nada "modernos", por más que se empeñen. ¡Que los ochenta pasaron hace mucho, por favor! 


Por cierto: el video es de lo más aburrido, esclerotizado  y poco imaginativo que recuerdo. 




viernes, 9 de marzo de 2012

J.S. Bach, cantata BWV 30, Magdalena Kozenà

No sé por qué llevaba tanto tiempo sin poner nada de Bach ni de la Kozenà, siendo dos de mis más gratas aficiones. Esta versión de la cantata "Kommt, Ihr Angefochtnen Sunder" es una auténtica preciosidad. 





Tengo dos preguntas. La primera: en los cinco minutos largos de duración, ¿cuántas veces repite Bach la misma frase musical? Y no sólo no cansa, sino que estoy deseando que siga un poco más, que vuelva a repetir, que me deje disfrutar de tanta belleza.


Y la segunda es por qué nadie prohíbe a Magdalena elegir su vestuario de concierto. Con lo mona que es esta chica...

"Ariodante", de Haendel

Sin duda uno de los momentos fuertes de la temporada. Il Complesso Barroco de Alan Curtis embobó al Auditorio con su versión de concierto de la ópera. 


No hubo escenario ni trajes ad hoc, pero tal fue la expresiva interpretación de todos, grupo instrumental y cantantes, que no se echaron en falta durante las más de tres horas de concierto. Quiero destacar a Marie-Nicole Lemieux en el papel del malvado Polinesso, que interpretó con brío y gracia sin igual, así como Karina Gauvin, excelente esa noche, Sabina Puértolas, a quien no conocía, y que me pareció muy competente, Nicholas Phan, un tenor ligero sorprendentemente eficaz, y todos, en general. 


Insisto: de lo mejorcito de la temporada. Y ya llevamos unos cuantos conciertos...


Aquí os dejo esta belleza absoluta, el aria "Scherza infida", en la voz de Joyce DiDonato, que tuvo que suspender la gira y no pudo estar en Madrid. La sustituyó Sarah Connolly, manteniendo su mismo gran nivel. 

martes, 28 de febrero de 2012

Wang Shu, premiado con el Pritzker
















Con esta catarata de imágenes quiero dejar sentado (aparte de los méritos innegables de Wang Shu) que se puede ser rabiosamente actual, o moderno, o vanguardista, o lo que apetezca, interpretando con inteligencia y rigor la tradición heredada. Claro que para eso es necesario tener algo que decir...


Yo, por lo pronto, estoy releyendo el Quijote. Otra vez. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Otra más de Lobo y Melón.

Tras la exquisita "¿Qué pasa en el Congo?", que fue prohibida en la España de los primeros años sesenta y ya presenté en su momento (entrada de 23/2/2011) insistimos con el gran éxito del combo mejicano Lobo y Melón: "Amalia Batista".





Me temo que tanto escuchar Melodías Pizarras en Radio 3 me está sentando peor de lo que esperaba.

domingo, 19 de febrero de 2012

Radio Futura, Enrique Sierra, "Tus pasos".






Y a ver quién defiende todavía que Enrique Sierra no fue el mejor guitarrista de la movida. Si ya en Kaka de Luxe era el único que sabía tocar...

viernes, 17 de febrero de 2012

"Un momento de descanso", de Antonio Orejudo





Estoy perplejo. Por primera vez en mucho tiempo, una novela de poco más de 200 páginas ha conseguido que pase de la irritación inicial al placer de leer un texto ágil, entretenido y coherente y finalmente al desconcierto y la desilusión. Todo un logro. 

El comienzo, con un tratamiento caricaturesco y absurdo de personajes y situaciones, da ganas de tirar el libro a la basura. Gracias a que tenía verdadero interés en descubrir por qué la crítica la había catalogado como una de las mejores novelas del 2011 encontré la paciencia para no hacerlo.

Afortunadamente, porque al poco el libro remonta el vuelo y las peripecias de Cifuentes o del mismo Orejudo, que ejerce de narrador (y medio adivino, aunque solo a ratos, cuando le interesa al Orejudo-autor) están contadas con un estilo ágil, fácil de seguir, si bien no muy elegante.




De hecho, uno se siente inmerso en la narración de la peripecia norteamericana del amigo Cifuentes y después, ya mediada la novela, intrigado por la trama descubierta en el seno de la universidad española donde es acogido tras su caída en desgracia.

Poco importa que haya algún desliz argumental (la ya mencionada capacidad adivinatoria de Orejudo-narrador, por ejemplo, o alguna ocurrencia de la que no se ve bien lo pertinente) porque el lector se ve arrastrado con deleite hasta el final.

Y ahí se estropea lo bueno de esta novela, que no es poco. El desenlace es mediocre, torpemente realista, decepcionante para lo que había prometido a lo largo de bastantes páginas que ahora no se entiende qué pretendían. 


De hecho, uno se queda con la sensación de que el autor no sabía muy bien cómo acabar la historia, que ya he comentado que tiene momentos de brillantez, y entonces ve que algunos hilos de la trama no acaban de encajar, o de autojustificarse, o que no interesan un ardite porque son superfluos. 


Mal modo de rematar una novela notable por otros motivos. Ya digo que Antonio Orejudo es un excelente narrador. Debería, no obstante, haber pulido mejor esos detalles para evitar los desequilibrios y contradicciones, porque la verdad es que uno se queda con la miel en los labios. 


No sé si era esto lo que esperaba...




P.S.: Incluso la portada (de Editorial Tusquets) es feísima y tampoco parece tener mucho que ver con la historia.

jueves, 16 de febrero de 2012

"Iphigenia en Tracia", de José de Nebra, por El Concierto Español




Con Marta Almajano, María Espada, Raquel Andueza, Soledad Cardoso (sopranos) y Marta Infante (mezzo), nada menos. Una noche memorable. Sobre todo porque, a cualquiera que le dijeran que lo que se escuchó es una zarzuela (del barroco tardío, pero zarzuela), nos tacharía de fantasiosos. 


Como es típico en el género español, hay dos personajes graciosos, Cofieta y Mochila, que fueron interpretados por Andueza y la Infante con chispa y convencimiento. Además de hacer alarde de sus voces, que no son moco de pavo. Marta Infante estuvo espectacular. Marta Almajano no le fue a la zaga. 





Aunque creo que la mejor de la noche fue María Espada. Posee una capacidad para la interpretación precisa, con color y expresividad, además de una voz superlativa y muy bien trabajada, apropiada como pocas para el barroco español. 


En cuanto al conjunto, excelente. Sólido, perfectamente compenetrado con la interpretación vocal, armonioso, con elegante interpretación del ritmo. Destacaron sobre todo en la obertura, en los coros y, por supuesto, en el "Área de trompas" de Orestes, interpretado por María Espada de manera magistral. 




Una noche para el recuerdo, como se puede comprobar. Que aproveche. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Soplan vientos fríos de revancha...






Y me temo que hay poco que podamos hacer. Sólo quedan cuatro añitos. Y luego, quizás, otros cuatro más. 


En realidad, y salvando las evidentes críticas a la izquierda, que he pormenorizado desde hace años, no entiendo en qué cojones piensan las clases medias y bajas de este país. 


Pues nada, a disfrutar del PP. O de al vuelta a los años ochenta, que es lo más que parecen querer aceptar esos mendrugos. 


Pero si la gente les vota (mayorías absolutas en Madrid y Valencia desde que recuerdo) habrá que pensar lo que dicen algunos: "Algo tendrá la mierda cuando existen coprófagos".


Lo que me fastidia de verdad es que cuando al fin podamos devolverlos a la oposición no va a haber nadie capaz de recuperar tanto derecho fundamental perdido con la excusa cutre de la crisis y el déficit. 


Por lo pronto, ya hemos perdido al juez más valiente (o inconsciente, tanto da) de España. No va a ser lo único, queridos.

sábado, 11 de febrero de 2012

jueves, 2 de febrero de 2012

Ladies and gentlemen: Roxy Music! (Do the Strandsky)


Gracias a un enlace en Facebook (1) volví, tras varios años de despiste, a escuchar las docenas de temas imprescindibles de los Roxy Music que han conformado mi (nuestro) gusto musical. 


Y no exagero en absoluto: son docenas, literalmente, las canciones de su mejor época que me entusiasman. Nadie como ellos hacía esos ruidos que armonizaban tan elegantemente... Sin embargo, creo que necesito dosis frecuentes de Do the strand"A danceable solution/ to teenage revolution". Lo he decidido. 




"Dance on moonbeams
Slide on rainbows
In furs or blue jeans
You know what I mean
Do the strand".





(1) Me refiero a la página de Juan José Blasco Adé, que está repleta de excelentes referencias musicales. La recomiendo encarecidamente. 

Cake. "I will survive".




Esto es hacer un "cover" con saber y chulería y lo demás, cascaduras y agua clara. 


He dicho. 

martes, 31 de enero de 2012

Tomas Tranströmer




DESPUÉS DE UNA LARGA SEQUÍA

"Ahora mismo el verano es gris; noches extrañas.
La lluvia se desliza desde el cielo
y en calma aterriza
como si se tratase de sorprender a alguien que duerme."

"Los círculos de agua pululan en la superficie de la ensenada
y es la única superficie que hay
-lo otro es altura y profundidad,
ascender y hundirse."

"Dos troncos de abeto 
emergen y se estiran en largas, huecas señales de tambor.
Lejos están las ciudades y el sol.
El trueno está en la hierba alta."

"Es posible llamar a la isla de los espejismos.
Es posible oír esa voz gris.
Para el rayo, el hierro es miel. 
Uno puede vivir con su código."



Y eso que está traducido del sueco...

sábado, 28 de enero de 2012

Más posturitas.



Creo que ya he aprendido a tomar las cosas como vienen, a no darles la importancia que otros querrían que tuvieran. Incluso a no prejuzgar, por mucho que la realidad rara vez me sorprenda. 


Aún así, de vez en cuando llama la atención el teatrillo de actitudes que aparece ante los ojos cuando menos lo esperas.


Hace unos días, hojeando el diario Público en el insti, me encuentro una generosa entrevista a Manuel Vilas con motivo de la aparición de su última novela (hay que ver cuánto escribe este hombre) titulada "Los inmortales". Sí, como la película y después serie. Sin complejos. 


El artículo no tiene desperdicio. Está firmado por Jesús Rocamora y arranca con esta frase: "Si la imaginación pudiera pesarse igual que se pesan las patatas en el súper, el pobre Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) viviría con la cabeza permanentemente aplastada contra el suelo por culpa de la gravedad". Muy fuerte.


Hombre, yo tampoco tendría el cuajo de definir, tal que hace M. Vilas, un escrito mío como "un volcán de libertad donde todo salta". Ni de añadir que "el humor es amor también, una forma de crítica contra la autoridad, algo que nos hace más libres y que nos quita la solemnidad propia de la tragedia humana". Básicamente por sentido del pudor, que en mí está muy acentuado. O por estética. 


De todos modos, hay que ver cuánto piensan los escritores cool del momento. Parece que el rollo petardo de los Nocillos se les ha subido a la cabeza. Quizás luego no les rinde tanta cogitación; quiero decir, cuando se ponen manos a la obra, pero ahí está lo pensado. Para que todos vayamos aprendiendo. 


Por ejemplo, cuando manifiesta su candorosa creencia en el progreso (por considerarse "vitalista", cosa que ni quita ni pone, pero bueno) y en el valor de la literatura como terapia contra la alienación. 


En toda la entrevista, muy extractada, por fortuna, he compartido con Vilas una sola afirmación. Cuando dice: "practico una escritura peligrosa porque me meto en berenjenales que son límites propios de la ficción". Y es que eso mismo, sin aspavientos, nos pasa a todos los que en un momento u otro hemos decidido crear, no repetir lo creado. Y tampoco garantiza el resultado; solo constata la actitud del creador. 


Dicho lo cual, propondría a todos los novelistas, independientemente de sus cualidades y presupuestos creativos, que se dedicaran simplemente a escribir. Es que eso de pensar no es lo nuestro, por más que nos empeñemos. 






Vamos, que tengo unas ganas tremendas de leer "Los inmortales".